Motivacion

ERES MUY ESPECIAL,DIOS TE AMA


Motivos para estudiar


Estudiar dejó hace tiempo de ser una actividad básicamente memorística. Los factores emocionales y afectivos y las técnicas de estudio representan dos piedras de toque en el mundo del aprendizaje que habían pasado desapercibidas hasta hace unos años para los expertos. El catedrático de Psicología de la Educación de la Universidad La Laguna ULL, Pedro Hernández, uno de los impulsores de esta investigación, afirma que lo que se pretende es colaborar con los alumnos para que hagan uso de un "aprendizaje auto regulado, pero en el que no sólo cuenten las técnicas de estudio, sino también la motivación".

Este tipo de estudios analizan, a partir de una serie de auto informes de los estudiantes, tres factores distintos: el grado, el tipo de motivación y las estrategias que utilizan los universitarios para motivarse. Hay otra línea de trabajo que plantea, de un modo muy novedoso, según Hernández, "una especie de rastreo a través de la experiencia de los estudiantes universitarios". Se trata de configurar la evolución de las diferentes etapas por las que pasan a lo largo de toda la carrera.

Para el catedrático, "lo importante es que no sólo hemos entrado en los campos más intelectivos y de trabajo, sino que nos hemos metido de lleno en los aspectos que me parecen centrales, que son los afectivos y emocionales". El objetivo es servir de apoyo a los alumnos para que puedan manejarse a sí mismos en el estudio haciendo uso de la motivación.

El origen de estas investigaciones en la ULL se remonta a finales de los setenta. Se empezó trabajando con estudiantes de los niveles iniciales en dos direcciones distintas, como son las técnicas de estudio y los programas para el desarrollo personal y social, que han tenido gran resonancia e incluso se han traducido a varios idiomas. En 1991 se planteó ampliar el campo de trabajo a nivel universitario con una serie de cursos sobre estrategias motivacionales promovidos por el ICE (Instituto de Ciencias de la Educación) tanto para alumnos como para profesores universitarios. Con el objeto de perfeccionar esta iniciativa, Pedro Hernández y Luis A. García desarrollaron un amplio estudio que se recoge en el libro La Universidad de La Laguna vista por el alumnado. A partir de entonces han codirigido diversas tesis concernientes a aspectos motivacionales del aprendizaje en universitarios. En mayo de 1996 la profesora Isabel Luján leyó bajo su dirección una tesis titulada Motivación y estrategias de aprendizaje en estudiantes universitarios, sobre un estudio llevado a cabo en la Universidad de La Palmas del Gobierno de Canarias ULPGC.

Varios tipos de motivación

La motivación puede tener muy variadas orientaciones, desde el sencillo querer saber al hecho de tener un título sin más, desde las presiones familiares hasta querer estar con los amigos. El profesor Hernández señala que los alumnos con un mayor grado de motivación por la propia carrera que han elegido evalúan su aprendizaje de un modo más positivo, en tanto que quienes han entrado por razones más extrínsecas adoptan, por lo general, actitudes más críticas y negativistas. "En el rendimiento influyen, sin duda, la situación familiar y las condiciones de vida, pero lo más determinante es que la persona esté motivada por su carrera. De hecho, personas con un nivel intelectivo no tan elevado, pero altamente motivadas, son capaces de obtener los mejores resultados", indica.

El exceso de motivación, según Hernández, puede también convertirse en un problema, pero sólo si genera un exceso de ansiedad, que puede estar provocado por un sentimiento de amenaza. Quienes se mueven por un sentido de éxito, comenta, tienen mejores perspectivas que quienes se encuentran motivados por un sentimiento de amenaza. "También es verdad que hay personas que precisamente por sus dificultades personales ponen mucha carne en el asador en sus estudios. Son personas perfeccionistas y al mismo tiempo muy insatisfechas, pero que tienen un alto nivel de rendimiento, que siempre les acaba generando un fondo de insatisfacción".

El reto es aprender a vivir

El problema medular que se plantea es "si lo que se pretende en la universidad es que una persona adquiera conocimientos o que se prepare intelectual y profesionalmente, y al mismo tiempo como persona. Estas tres cosas no pueden separarse. Se trata no sólo de una preparación desde el punto de vista intelectivo o intelectual, sino también desde el punto de vista personal. Todo el mundo sabe que cualquier empresa no elige a sus empleados sólo por lo que saben, sino sobre todo por sus habilidades personales y sociales", explica.

El estudiante universitario, prosigue, "no está habituado a confeccionar sus propios métodos de estudio. El sistema mismo tiende a ser muy reproductivo. Si lo que se pretende es reproducir información, eso ya se hace. Otra cosa es la capacidad de crear y de transferir esa información a situaciones reales. Este enfoque no está introducido suficientemente en la universidad, salvo en disciplinas aisladas. Además, los nuevos planes de estudio generan una barrera de dificultades, por lo que he podido observar, para que los alumnos tengan tranquilidad y puedan reflexionar sobre lo que estudian".

Hay una fuerte conexión entre la motivación del profesor y la de sus alumnos. Sin embargo, Hernández distingue entre la motivación del profesor por la asignatura, la motivación por enseñar y la motivación por que el alumno aprenda. Todos estos niveles influyen, pero el más determinante es el último.

Técnicas de estudio y motivación aparecen de una manera inseparable en estas investigaciones. Muchas técnicas de aprendizaje intentan simplemente reducir la ansiedad del alumno. También hay estrategias de aproximación al estudio, ideales para personas a las que les cuesta "meterse en el agua". Otras estrategias, sin embargo, están encaminadas a mantener la motivación, de lo que se trata es de conectar los estudios con la propia experiencia y de ser creativo.

http://www2.ull.es/gabprensa/rull/rull5/12%20estudiantes.htm

La Motivación en el Estudio y el Aprendizaje.-

El gran filósofo norteamericano Ralph W. Emerson escribió: ‘Ninguna gran empresa se llevó a cabo sin entusiasmo’.

Y no es posible tener entusiasmo si se carece de un motivo.

Motivación y motivo son términos estrechamente ligados. Estas palabras derivan del verbo latino movere, que significa “moverse”, “poner en movimiento”, “estar listo para la acción”.



Cuando la meta final es estimada como muy valiosa, y los obstáculos son superables, o cuando posees férrea voluntad, estarás fuertemente motivado. Si las clases de una materia te desagradan, serás no obstante capaz de atender y esforzarte, porque la meta última (recibirte y trabajar de lo que te gusta, con posibilidades de progreso) da sentido a tu situación presente.

Si NO tienes motivos para aprender:

• Te preguntarás para qué necesitas estudiar.

• No verás el sentido de lo que haces.

• No tendrás aparentemente ningún interés, necesidad o impulso que te mueva a estudiar.



Es indispensable un manejo adecuado de los incentivos.

Habrás de crear motivos que no existen. Ello es posible si te vales de tus necesidades e intereses, que te servirán de “anzuelo” para despertar en forma colateral o derivada el interés por la tarea a realizar.



LAS FORMAS DE MOTIVACIÓN



Hay autores que consideran que una motivación es intrínseca cuando el individuo hace o aprende algo estimulado, incitado o atraído por la misma actividad. Por ejemplo, aprender a resolver teoremas por el placer o la satisfacción que produce la actividad en sí, indicaría una motivación intrínseca.

En cambio, cuando el alumno realiza dicha actividad para obtener premios, notas, para aprobar un examen, la motivación es extrínseca.

Para estimular el aprendizaje, despertar el interés, etc., habrá que manejar adecuados incentivos, que podrán ser vistos como objetivos o metas que satisfagan una necesidad real, en cuyo caso la motivación es intrínseca, pues la actividad servirá en sí misma de incentivo para “lanzarse a ella”; o bien incentivos extrínsecos en forma de premios. Nos podemos elogiar, darnos palabras de aliento, etc., para realizar la actividad propuesta, no porque nos proporcione un placer sino, por ejemplo, para no perder la estimación del profesor, de los demás o de uno mismo.

Para que un incentivo sea realmente eficaz, tiene que relacionarse, de una u otra forma, con tus motivos reales. Ningún incentivo será eficaz si no se relaciona, de algún modo, con tus motivos personales.

LA MOTIVACIÓN POSITIVA



La motivación positiva está orientada hacia una meta libremente elegida, pero la motivación negativa surge del miedo, la coerción, las presiones psicológicas o físicas, etc.

La segunda, además de que puede resultar perniciosa, jamás puede compararse a la primera. El temor puede producir cambios extraordinarios en períodos cortos, pero la aspiración perdura como fuente continua de aprendizaje y crecimiento.

Porque no hay nada más fuerte y poderoso, para el individuo, que sentir que tiene una misión por cumplir.



LOS TRES ELEMENTOS DE LA MOTIVACIÓN



Toda motivación parece constar de tres factores básicos:

1) El DESEO.

2) El PODER. Si alguien desea lo imposible, lo que sabe positivamente que es inalcanzable para él, no tendrá una verdadera motivación, intensa y sostenida.

3) El DEBER. No existe meta a la que uno pueda aspirar a llegar, sin hacer absolutamente nada. El secreto de la motivación estriba en que uno debe poner algo de sí mismo para lograr lo que desea.

Estos tres elementos deben aunarse para alcanzar y sostener la verdadera motivación.